jueves 28 de enero de 2010

Quick Language

Que el diablo se duche en un caldero con gel es una imagen que no olvidaré en mi vida. Allí estaban un par de demonios pasándose un bote de gel en el infierno (hell). Exacto, una palabra puente, asociación inevitable. Esa es una de las técnicas memorísticas que utiliza Quick Language para el aprendizaje rápido del inglés. Garantizan un nivel B1 (niveles establecidos por la UE) en un mes. Sí, en un mes; garantizado por escrito. Basándose en técnicas de memorización similares a la que he descrito aseguran el aprendizaje de palabras esenciales que luego serán utilizadas en los talleres de inmersión y conversación con profesores de inglés. Está especialmente indicado para personas sin ningún conocimiento del idioma o con nociones muy básicas.

Ayer presentaron su programa formativo en el Centro Exeo de Navalmoral, donde empezarán a impartir sus cursos. Su iniciativa ha obtenido el premio del Programa de Ideas Emprendedoras de Cáceres y han sido finalistas en los premios NEEX 2009. Si estás interesado, puedes informarte en el 927 227 250 o aquí.

Un diablo con gel, jeje. Tendríais que ver con qué han asociado throw...

lunes 25 de enero de 2010

Sabina con salmorejo

Vimos encenderse la iluminación navideña de las Tendillas desde la habitación del hotel. Acaba de crespuscular Cerro Murriano, subrayó Góngora o mi amigo Amador; tocaba Joaquín Sabina en concierto. Recogimos risas de camino a Vistalegre y escuchamos el último concierto de Sabina encogidos y con la boca seca; con Pastillas para no soñar se me cayó una lagrimita de sudor -¿cómo has podido caer tan bajo envejeciendo?-.

Luego comimos salmorejo y atún encebollao, nos recomendaron un par de garitos y un puti, tomamos unas copas antes de volver al hotel, dimos un rodeo al Boulevard más perdidos que Almanzor en un colegio. Recorrimos la judería de mañana, nos quitamos el hipo con fino, el cansancio con mezquita, la ansiedad con Corredera y con un gintonic canté bingo a la segunda -¿cómo has podido ser tan afortunado?- y nos marcamos una cena de Círculo de la Amistad en el Círculo Taurino. A Nacho le sentaron mal las gachas -¿o eran natillas?- a Víctor genial las verduritas, a Juanan el cava le puso sonrisa de Gran Capitán, a mí el entrecot me dejó "pa reventar calderas".

¿Cómo ha podido morirse el rock? me pregunté al franquear las puertas de La Comuna y la noche se hizo paréntesis, ron, locura, rockabilly desde Loquillo a las Ronettes, desde Elvis a La Guardia, desde las once hasta las siete.

El viaje de vuelta fue una pesadilla para el olvido. Me quedo con Calle melancolía, con el Parque de Los Patos, con las risas, con Sismo, con el rock, con la aventura... Con la calavera pirata de Sabina en su último concierto y con la noche de vainilla de Córdoba la Llana.




"Calle Melancolía" Palacio Vistalegre, Córdoba. 11/12/2009.

sábado 16 de enero de 2010

Grease

Perdonen que retome mi abandonado blog con un post político, pero no me lo puedo guardar. Si el mundo fue y será una porquería, lo cante Goyeneche o la vecina del cuarto, salta a la luz cuando se remueve la mierda y se ha removido y mucho, la tierra, en Haití dejando a la luz de las breaking news el esqueleto de un país que hacía años que no lo era y que ahora es directamente un escorial para solaz de saqueadores. Más honestos que los de antes, éstos recurren a escopetas y no a maletines y corbatas y provocan alianzas imposibles, triunviratos del Imperio.

Pero el Imperio es otra broma de mal gusto que nos deja como Dios nos trajo al mundo, compuestos y sin equipaje en los aeropuertos y se gasta el equivalente al PIB de toda España en seguridad patria, búsqueda de enemigos del mundo libre y fotos retocadas del tupé de Llamazares. Es para partirse. Veo la escena: señor, no tenemos pelo para el retrato robot de Bin Laden; no se preocupe, Smith (debe ser como un Ramírez en EE.UU.) colóquele el mocho de algún maldito comunista. Y dicho y hecho, tecnología punta de la CIA, descojono del señor Moragas (y de Cayo Lara, si me apuran). Dos más dos; comunista, cada vez menos pero sí maldito, el señor Llamazares descubrirá, cuando se le pase el susto, el partido que le puede sacar a sus rizos. ¡Ni el mismísimo Bisbal!

Tener el pelo como un clip de Playmobil, que vale para ponérselo a cualquiera tiene que dar rentas de alguna manera. Ya no hace falta que le desnuden en los aeropuertos, basta con que cotejen su careto con la foto de diez por diez rodeada de tibias y calaveras que tendrá al lado el agente de aduanas correspondiente. Por si se despista y la barba bereber no le cuadra, aún puede compararlo con otro cualquiera de la lista, porque como he podido comprobar, le han montado el bisoñé a cada morito que vale un millón de pavos.

Todos sabemos lo que les ha llevado hasta ahí; una hoz y un martillo en un carné de la cartera marca a cualquiera, más si a tu antiguo jefe de filas le apodaban El Califa. Como Rosa Aguilar ha dejado Córdoba a merced de los peperos (si la candidatura a Capital de la Cultura 2016 no lo remedia), que llore como un niño el señor Llamazares el pelo que no supo defender como hombre.

miércoles 18 de noviembre de 2009

Licencia para olvidar

-¡Soy Sean Connery!-, le dijo al comisario que, enojado, le ordenó al sargento teclear en su Olivetti: posible trastorno de la personalidad.

–Le digo que soy Sean Connery, se le va a caer a usted el pelo, sir.

-Pero cómo va a ser usted Sean Connery, hombre de Dios –vociferó el comisario, -¿dónde está su barba cana, su kilt, su vozarrón característico, las cejas superpobladas y ese gesto de autosuficiencia escocesa, la sonrisa irónica y todo lo demás? Si ni siquiera tiene acento galés. Es usted mucho más delgado ¿no lo ve? ¡Y más joven!

-Sargento, acabemos con esto. Redacte: Sujeto hallado desorientado deambulando cerca del Támesis. Presenta signos evidentes de embriaguez y confiesa que ha bebido martinis durante toda la tarde. Dice ser Sean Connery; posible trastorno de la personalidad. Se deriva el caso al hospital psiquiátrico. Según su documento de identificación responde al nombre de Bond, James Bond.

miércoles 4 de noviembre de 2009

¿Barrotes a la imaginación?

Cuando llegaron encontraron la celda vacía, las puertas cerradas, los grilletes en el suelo, la sábana puesta en la cama, ni rastro de fuga, ni un agujero. David Coperfield había escapado de Alcatraz a la vista de millones de espectadores. Era el piloto del helicóptero, ¿recuerdan? Mientras, en una prisión no distante, el afamado terrorista se levantaba de la sala de televisión y pedía en la biblioteca un libro sobre Houdini. –No leas eso, tronco –le aconsejó su compañero de celda- al Trayas, que tenía la perpetua como tú, le dejó zumbado.

El afamado terrorista empezó el libro por el final, como hacía con todas las cosas. Allí alguien había escrito: Ya sé cómo hacerlo; me voy de aquí para siempre.

sábado 31 de octubre de 2009

Me acuerdo

Me acuerdo de las pegatinas de monstruos de los Phoskitos, de los guantes blancos de Mercedes y de ese señor tan raro que tocaba una ocarina.

[Inspiración alambicada de una grata charla con Elías Moro, poeta, y mis compañeros del taller literario].

miércoles 16 de septiembre de 2009

Yale tale (I)

En la penumbra del hall los estudiantes de derecho ensayaban aquella mañana sonrisas presidenciales mientras el claustro, reunido de urgencia, trabajaba en un discurso eufemístico y druida. Era otoño. Los Lakers habían ganado su enéismo anillo y un masón, según A. J., dirigía La Casa Blanca. El negro pasillo se iluminó de repente cegando los ojos azules de Alice, revelando sin piedad la fealdad notable de su amiga Rose, de Michigan, y alumbrando la toga incólume del decano tras el atril improvisado a modo de altar de sacrificios:

Señoras y caballeros, ilustres alumnos, desde 1640 esta insigne institución...

Todo lo que sonara a discurso provocaba náuseas en Tom, cuyo padre había pagado una importante suma para que su hijo ingresara en Yale. Le divertía ser el típico alumno enchufado con padre importante pero le hastiaba tener que guardar las formas, escuchar discursos y aprobar exámenes con buena nota. Eludía con excusas todas las fiestas de la Hermandad; prefería pasar las noches con su novia bajo el influjo de Billy Wilder. Tenía un pasatiempo con el que aplacaba su sed de aventuras unviersitarias. Recorría las más sórdidas librerías on-line y compraba volúmenes exóticos, esotéricos, místicos y revolucionarios para después colarlos, con tejuelos falsificados, en la Biblioteca de la Facultad. Así, un día alguien encontró a Marx entre Malthus y Mauppasant y un ejemplar de Literatura y Revolución, de Trotsky, en la sección de Derecho Administrativo. Se armó un revuelo cuando un novato puso encima de la mesa de la bibliotecaria un Kamasutra fotográfico con desplegables. -Me llevo éste-, soltó con una sonrisa estúpida que le valió una amonestación y siete días de arresto domiciliario.

Si Tom aguantaba esa mañana el ladrillo del decano era porque, según se rumoreaba, iban a dar nuevas noticias sobre la desaparición de Juliet...

(continuará...)

miércoles 9 de septiembre de 2009

¿Otoño?

Es un poco aburrido el rito poético de cantar a las estaciones. Ya es bastante monótono su ciclo natural de hojas, nieves, flores y playas cada año como para encima recrearse una y otra vez, al compás de los vaivenes de la testosterona o los estrógenos del autor/a, en el retorno de las golondrinas, la lluvia como lágrimas o el florecimiento del único y verdadero amor, otra vez tú la primavera.

Sucede que me canso de ser escritor meteorológico -preferiría meteórico, valga la paronomasia- y me produce náuseas dedicarle una sola línea a la estación que se me viene encima. En otoño vuelvo al tajo o empieza el curso, que es lo mismo en muchos casos, cumplo otro año a lo Ángel González, empieza a llover, se empantana la carretera a Santa Marta de Magasca, se me eriza el pelo cada año menos, me recortan los días hasta poco más allá de los límites de mi jornada laboral y se me llena de tierra la sonrisa.

Tiene el otoño esa luz de hasta nunca, ese olor de todo empieza, ese fresquito de a mi manera. Termina la operación bikini y comienzan las narices rojas, los jefes en sus garitas, la gripe A, la escarlatina en los atardeceres, el viento, la depre, los libros de las oposiciones... Busca la gente la endorfina perdida, el recuerdo del mar, labios que sueñan labios, o cursos de risoterapia. Pena del que se quede prendado del ir y venir de los brazos del sauce y del susurro chivato de violines imaginarios porque sucumbirá al hechizo de la media luna, a la emoción de la niebla y a la caricia lasciva de todas las brisas. Pues Otoño es veleta e inquieto, fugaz, esquivo...

No cantaré a la huida del calor sofocante y las noches de insomnio. Maldigo la caída de la hoja, las primeras lluvias y los coleccionables de los kioskos. Otra vez otoño y la madre que lo trajo.